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NUEVO COMIENZO

28 sept 2018
3 min de lectura

Les voy a ser muy sincera, hace poco tiempo sufrí de depresión. Si, aquello que tanto temía y que bloqueaba siempre de mi vida.


Pero la realidad es que pasé momentos muy malos, en los que ni siquiera podía levantarme de la cama.


Fue algo fuerte por que recién casada no esperas nunca que suceda, pero había días que ni mi esposo ni nada podía hacer que estuviera bien o que no llorara.

Claro que estaba feliz de estar casada y con la persona que amo, ese no era el tema, era algo personal.


Yo pensaba, "es el frío", "no estar acostumbrada al clima" "es que va ser navidad"... y así mis pretextos aumentaban, hasta que enfrenté a eso que me tenía mal y le puse nombre: tenía muy reciente el sentido de renuncia a quien era antes, a mi trabajo, mis amigos, mi familia, mi ciudad, mi país, la vida como la concebía... Todo eso se transformó en depresión.

Era una renuncia que yo acepte, que nadie me obligó pero que no había visualizado con esas consecuencias.


Por qué les cuento esto?

Atribuimos (malamente, por falta de información o falsas creencias) que las personas que sufren depresión son débiles; algunas de las personas a las que les comenté de mi estado sólo decían "ve en la ciudad que estás, cómo te va dar depresión?" "aprende a controlarlo", "anímate", y más comentarios como esos, pero la realidad es que aún con sus buenos deseos yo no mejoraba, había un sentido de renuncia en mi muy grande.


Gracias a lo que sentía me puse a investigar al respecto y descubrí que la depresión es algo normal, que por algún momento de nuestra vida pasamos por esos momentos y que siempre hay ayuda, SIEMPRE.

Para mi la ayuda fue de mi esposo que pacientemente estuvo conmigo siempre, mi familia, el que me escucharan y trataran de entender, el estar pendiente todos los días y no juzgarme, de mi sicóloga que me sacaba de mi estado haciéndome ver cosas o situaciones que no veía y de mis amigos que aún a la distancia con llamadas, mensajes, memes, audios, etc siempre querían mantenerme positiva (siempre les voy a agradecer).


Entendí que la depresión (cuando no se es por alguna descompensación química, ése es otro tema) en gran parte dependía que yo "tomara el toro por los cuernos", aprendiendo a controlar mi mente, aprendiendo a experimentar mis momentos de tristeza pero no quedarme ahí, a que mi añoranza no tiene nada de malo, pero que no puedo vivir de eso, que mi renuncia es para ganar otras cosas que de momento no veía y a saber ajustarme a los cambios que traen la vida.


Así que recibí a la nueva yo, con los cambios que ya estaban presentes, (me llevó un tiempo con sus altas y bajas) aceptando que mi vida cambió y que siempre estamos en constante evolución, que los apegos no siempre son buenos y que el soltar está bien.


Creo que todos pasamos por momentos en la vida que nos llenan de ése sentimiento de depresión, yo anteriormente tuve amigos o familiares viviendo eso y no supe como ayudarlos, ahora entiendo que mis buenas vibras no son lo único que necesitan para salir adelante, que es un trabajo personal pero que ayuda el ser escuchado y no juzgado, que nunca estaremos en los zapatos del otro y que tal vez nuestras vulnerabilidades no son las mismas, pero que siempre podemos ayudar.


Aprendí a dejar de estigmatizar a la depresión y aprender que mi vulnerabilidad no me hace débil, se requiere de mucha voluntad, fuerza y en mi caso ovarios para salir de los momentos malos o de la depresión misma.


Regresar a mi país por una temporada me lleno de energía y amor, desde el recibimiento de mis perros, ver y abrazar a mi familia, estar con mis amigos arreglando el mundo como siempre, todo eso me hace ver y entender que esa rutina ya no es parte de mi vida, mi vida de momento está en otro lado, en un país diferente y un tanto difícil pero no imposible, me ayudó a confirmar que tengo a un hombre a mi lado tan paciente y amoroso que en mis malos momentos nunca me soltó la mano, y que no por no estar cerca de las personas que quiero dejarán de estar en mi vida. Así pues, madurar a veces duele y puede costar mucho cambiar nuestro esquema, pero está en nosotros mismos (con ayuda) poder lograrlo.


Me voy sabiendo que en la vida muchas veces no estaremos en un sólo lugar rodeado de los nuestros, pero también entiendo y acepto que está bien, ellos están conmigo siempre y ahora más gracias a la bendita tecnología!


Así que abro el corazón y los brazos para recibir todo lo que venga de este nuevo comienzo.







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